Entrenar en el Artico

by Courtney Akrigg on 25 Nov, 2018 06:04 • English
Training in the Arctic as a World Triathlete

Los invito a conocer a Meghan Scott, Triatleta Mundial, representante de Canadá, y amante de nuestro deporte.

Meghan Scott tiene 37 años y vive en Inuvik, Territorios del Noroeste, Canadá, 130km al sur del Océano Ártico. Inuvik es un pequeño pueblo de 3000 habitantes, aunque importante centro gubernamental, única razón por la que Meghan ha podido continuar entrenando en el triatlón. En el pueblo hay instalaciones para entrenar, mientras que la mayor parte del resto de las comunidades de la zona son demasiado pequeñas y no cuentan con ellas.

Meghan fue jugadora de volleyball en la universidad, y siempre se mantuvo activa, pero al graduarse y comenzar a trabajar, buscó otra plataforma de entrenamiento de un deporte nuevo para ella. Así es que llegó hasta un entrenador personal que la motivó a probar con el triatlón porque veía su resistencia, condición óptima para un deporte como el nuestro. Fue así que probó, y ahora ya hace cinco años que lo practica. 

La triatleta canadiense está muy motivada; entrena al aire libre tanto como puede, aunque la temporada es corta y la naturaleza impone sus propios desafíos. Durante los meses de invierno está oscuro, solo 24 horas de luz en toda la temporada, y las temperaturas descienden hasta los -40 grados Celsius. A fines de mayo la nieve se derrite y los días se alarga; momento de comenzar a entrenar afuera. Aunque ya no hay nieve en los caminos, correr a pie es todo un desafío por la eventual presencia de osos, por lo que Meghan debe permanecer en los caminos evitando aventurarse por los senderos. Durante el entrenamiento al aire libre no olvida llevar su aerosol para protegerse de estos animales y corre en horarios en los que el tránsito es más fluido.

Hay un pequeño gimnasio en Inuvik con equipamiento suficiente para que Meghan entrene entre septiembre y mayo, cuando no hay casi luz natural afuera. El verano pasado en Inuvik la temperatura nunca fue mayor a los 10 grados Celsius por lo que se vio obligada a entrenar adentro más que en otras oportunidades en la misma época del año.

Pedalear es difícil en esta zona. El pueblo tiene pocos caminos, Inuvik es un lugar remoto con un solo camino principal fuera de la ciudad (una avenida de 730 kilómetros de grava.) El camino hacia el aeropuerto es el favorito de Meghan. El camino tiene 11 kilómetros y tiene colinas pequeñas con un par de rizos que ofrecen una buena oportunidad para entrenar. 

El verano pasado (2018), hubo una construcción en el camino que llevó toda la temporada y el pavimento se partió, dejando a la atleta sin lugar pavimentado donde pedalear.

Tampoco es posible nadar en aguas abiertas. El hielo no se rompe hasta mayo, y los lagos y ríos se congelan en septiembre; el agua está libre por unos pocos meses. De todos modos, la temperatura del agua siempre permanece muy fría, es imposible nadar aún usando traje. 

“Me encantan los desafíos constantes, al ser tres disciplinas siempre hay algo en lo que trabajar. Nunca me aburro cuando entreno, aunque no he podido nadar en los últimos seis meses, me gusta la combinación bicicleta-maratón. También me fijo metas. En esta temporada que pasó (2017-2018) fue correr en el mundial de la ITU en la categoría por edades, el año que viene quiero hacer mi primer IRONMAN. Como no hay carrera locales, planear un viaje a competencias en algún lugar más cálido me ayuda a pasar el invierno.”

Meghan soporta las adversidades y mantiene su motivación intacta porque ama el deporte. Le encantan el sentido del deber cumplido que le ofrece este deporte y pertenecer a la comunidad del triatlón.

“Es lo que lo hace especial. El tría es individual, pensaríamos que es solitario. Pero la comunidad, desde mi equipo a la gente que conozco en las carreras, hacen que este deporte sea social. La familia del triatlón está llena de gente motivada para dar lo mejor, gente muy generosa con los demás, no importa si eres sumamente veloz o no.”

Meghan representó al equipo de Canadá en la Gran Final Mundial de Triatlón ITU 2018 en Gold Coast, y a pesar de haber clasificado y competido en este escenario mundial, quiere seguir perfeccionándose y progresando en el deporte.

“Poder competir por Canadá en Australia es especial. Soy muy patriótica y me emocionó correr por mi país. Nuestros kits son asombrosos, me encanta el diseño que tienen, eso es otro aspecto que le da significado a la experiencia. 

“Me inspira poder ser mejor. Todavía no alcancé mi potencial en ninguna de las tres disciplinas, quiero esforzarme más. También me inspiran mis compañeros; todos tienen una historia única y sus propios desafíos por los que luchar. Me ayuda estar rodeada de atletas tan maravillosos.

Me encanta que sean tres deportes. No creo que me gustaría hacer uno solo de ellos a tiempo completo; la variedad es lo que me atrae. Este deporte ofrece variedad, distancias diferentes, formatos diferentes. Eso lo hace tan interesante” dijo Meghan.

El triatlón personifica el poder de la mente y el cuerpo. A través del deporte, se establece un calendario de competencias y paisajes donde entrenar, se desarrollan amistades y se forma una comunidad. Dentro de esta comunidad nuestros atletas están seguros, motivados e inspirados. A menudo no se dan cuenta cómo el público admira esta cualidad que los caracteriza.

Meghan Scott ama el triatlón y la comunidad del triatlón le agradece su apoyo y motivación, sus objetivos de superarse y su dedicación y esfuerzos por entrenar las tres disciplinas que hacen de nuestro deporte una experiencia única.

“Hace 18 meses que vivo en el Ártico y enfrenté desafíos que nunca había pensado tendría que enfrentar. La única piscina cierra en mayo y el único camino pavimentado estuvo en construcción todo el verano. Entrené mucho adentro. Fue un año interesante, bueno, me enseñó a amar este deporte, estoy completamente enganchada con el tría.”

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